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El anglicanismo

El anglicanismo se suele asociar a la voluntad del rey Enrique VIII, Inglaterra evolucionó desde el Cisma de 1534, a través de problemas sucesorios y alianzas con el apoyo del parlamento, hasta la afirmación plena en 1559 de una particular iglesia protestante. Enrique VIII, necesitaba un heredero varón indiscutible, ya que la Casa Tudor había ascendido al trono recientemente, tras la Guerra Civil de las Dos Rosas. Ante la imposibilidad de tener descendencia masculina con su esposa, Catalina de Aragón, en 1525 intentó anular su matrimonio para casarse de nuevo. El proceso de nulidad fue solicitado a Roma y ralentizado por los intereses diplomáticos de Carlos V, sobrino de Catalina, por lo que Enrique VIII decidió romper con Roma. En 1533 el primado de Canterbury (Thomas Cranmer) declaró nulo este matrimonio y validó el contraído con Ana Bolena, ya embarazada. En 1534 el Parlamento aprobó entre otras leyes, el “Acta de Supremacía” (el rey era la única y suprema cabeza de la Iglesia de Inglaterra). Esta ruptura fue política, no religiosa, provocando: Persecuciones y ejecuciones (entre ellas, el proceso y muerte del humanista Tomás Moro). Supresión de monasterios, conventos, cofradías, poniendo en manos del rey enormes propiedades, lo que generó la adhesión de nobles y clérigos. Revuelta del campesinado, descontento al perder derechos de uso colectivo por el cerramiento de las tierras.

Enrique VIII, apoyado por el Parlamento reguló la doctrina y la liturgia con calculada ambigüedad: aunque rebelde a roma, seguía siendo anti-protestante. Las primeras normas (la Confesión de los Diez artículos, 1536 y el Libro de los Obispos, 1537) establecían: supremacía de la escritura, liturgia en inglés, celibato sacerdotal voluntario y prohibición de indulgencias y reliquias. Normas posteriores (acta de los seis artículos, 1539 y libro del rey, 1543), volvieron a ritos católicos tradicionales, entre ellas el celibato obligatorio y la transustanciación eucarística. El breve reinado de Eduardo VI, menor de edad, permitió a los claramente protestantes, encabezados por Cranmer, avanzar hacia la auténtica Reforma, combinando ideas luteranas y zwinglianas con elementos católicos, concretado en los Cuarenta y dos artículos de la fe (1553): La misa dejó de contener la presencia de Cristo, cobró más importancia la Palabra (predicación, rezo, salmos), desaparecen altares y vasos litúrgicos, obispos y presbíteros podían volver a casarse, sólo se reconocen los sacramentos del Bautismo y la Cena. Estos cambios fueron de cumplimiento obligatorio para todos, mediante “Acta de Uniformidad” y “Libro de Preces”, aprobados por el Parlamento. María Tudor, hija de Catalina de Aragón y casada con Felipe II de España, pretendió restaurar el catolicismo, ayudada por el nuevo obispo de Canterbury (Reginald Pole), que había sido impulsor de la Reforma Católica de Trento. El Parlamento disolvió la legislación anterior y el papa Paulo III les absolvió del cisma. Con deseos purificadores, quemó 273 herejes (con lo que ganó el calificativo de “Bloody Mary”). Tras esta acción, el pueblo inglés apoyó el anglicanismo como un modelo de resistencia nacional frente a la tiranía papista. El largo gobierno de Isabel I permitió la afirmación paulatina del Anglicanismo, auque condicionada por las circunstancias: era hija de Ana Bolena y cabeza de los perseguidos por María Tudor, mantuvo tensas relaciones con España. En 1559 el Parlamento restableció las leyes derogadas por María I, con influencias calvinistas. Excomulgada por Pío V, aumentó la presión sobre los católicos, que en su mayoría optaron por compatibilizar su fe y su fidelidad política. Los disidentes que pretendían una profundización de la Reforma (Puritanos) fueron vigilados y perseguidos. La reina se negó a suprimir el episcopado, soporte de su poder. En 1603, la “Iglesia Católica de Inglaterra”, como se denominó oficialmente, mantenía un credo básicamente católico
salvo en la eclesiología.


Carlos V, Joseph Pérez




Bibliografía:
BENNASSAR, B. LA EDAD MODERNA. Ed. Akal Madrid, 2002
FLORISTAN, A. (Coord.) y otros. HISTORIA MODERNA UNIVERSAL. Ariel Historia. Barcelona. 2002

RIBOT, L- HISTORIA DEL MUNDO MODERNO. Ed. ACTAS, Madrid, 2006.
TENENTI, A. LA EDAD MODERNA SIGLOS XVI-XVIII. Editorial Crítica. Barcelona. 2001.

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