Inglaterra: La Guerra de Las Dos Rosas

Tras la Guerra de los Cien Años, Inglaterra fue la gran perdedora de este secular conflicto pese a que, durante gran parte del mismo, sus ejércitos se habían impuesto con contundencia sobre sus rivales. Este reino va a terminar los últimos años de la Edad Media sumido en el caos interno generado por la rivalidad de dos grandes familias de origen real, los Lancaster y los York; que lucharon entre sí por el poder, dando lugar a la llamada Guerra de las Dos Rosas que duró 30 años. El resultado final fue una solución de compromiso, entre las dos familias, que facilitó al ascenso al trono de Enrique VII Tudor (1485-1509) que unió, con su matrimonio, las dos ramas. Con esta nueva dinastía la monarquía volvió a adquirir en el interior, el prestigio perdido, gracias al apoyo que le prestó la nobleza y la burguesía de las ciudades, cansadas de una larga y estéril lucha dinástica que frenaba la prosperidad del reino. Los grandes príncipes autónomos eran pocos, en su mayoría marqueses palatinos de regiones fronterizas, como los Neville y los Percy frente a Escocia, y los Tudor y los Lancaster en Gales. Cuando muere Enrique V, la regencia corresponde a su hermano Juan, duque de Bedford, residente en Francia. Pero en Inglaterra una lucha implacable enfrenta a las dos ramas de la familia Lancaster:

- Los Beaufort abanderados por Enrique, obispo de Winchester.

- Y Humphrey, duque de Gloucester, tío de Enrique VI.

Al ocupar el trono en su mayoría de edad, Enrique VI fue un hombre inteligente y piadoso, pero débil y desequilibrado. Ello supuso la ruptura del precario equilibrio existente entre las dos facciones. El duque de Gloucester murió en circunstancias extrañas. Ricardo, duque de York, que mandaba un ejército en Francia, fue enviado a Irlanda. El matrimonio de Enrique VI con Margarita de Anjou, sobrina del rey de Francia, coincidió con un levantamiento en Kent provocado por un aventurero llamado Jack Cade y con el regreso de Irlanda de Ricardo de York, que se consideraba heredero del trono. El nacimiento de un príncipe heredero coincidió con la primera gran crisis de locura de Enrique VI y con la posibilidad de que el poder pasara a manos de la reina Margarita de Anjou, hechos que decidieron a Ricardo de York a tomar el poder por la fuerza de las armas. La guerra civil se había iniciado en 1453 y no finalizó hasta 1485. Ricardo de York se hizo nombrar protector del reino y presidente del Consejo Real, y encerró a sus enemigos en la Torre de Londres. La recuperación de la razón por parte del rey cambió la situación, Ricardo de York tuvo que buscar refugio entre los Neville, comenzando la guerra civil. En Saint Albans, los lancasterianos sufrieron una primera derrota, que devolvió el poder a Ricardo. La reina Margarita de Anjou hizo aprobar por el Parlamento de Coventry, la proscripción de los principales partidarios de los York. La victoria de éstos en Northampton (1460) permitió a Ricardo de York reclamar no ya la regencia, sino el trono. Ricardo murió en la batalla de Wakefield, lo cual no impidió a su hijo Eduardo obtener una completa victoria en Towton sobre el ejército real y se hizo coronar con el nombre de Eduardo IV (1461-1483).

El triunfo yorkista no era completo, pues Margarita de Anjou, refugiada en Francia, junto con el rey depuesto, contaba con el apoyo de grandes familias de la aristocracia situadas en zonas fronterizas. La situación de Eduardo IV fue firme mientras contó con el apoyo de los Neville, pero su matrimonio con Elisabeth Woodville (Lady Grey) conllevó el auge cortesano de la familia de la reina, el apartamiento del conde de Warwick y la alianza de éste con Margarita de Anjou en 1469. Es entonces cuando tienen lugar los golpes del duque de Warwick, mientras Enrique VI permanecía encerrado en la Torre de Londres. Enrique fue liberado y reinstaurado en el trono en 1470. Ante el despertar de los lancasterianos, Eduardo IV de York buscó refugio en los dominios de su cuñado, Carlos el Temerario de Borgoña, hasta que, con la ayuda de la Hansa y de Borgoña, volvió a Inglaterra y derrotó al duque de Warwick en Barnet (1471) y en Tewkesbury, a Eduardo, príncipe de Gales, que murió al igual que el propio Enrique VI (1471). Los pocos lancasterianos supervivientes se refugian en Bretaña: entre ellos Enrique Tudor, conde de Richmond. La derrota de los partidarios de la rosa roja (Lancaster) fue total y abrió una época de terribles represalias. Casi con toda seguridad, una de sus primeras víctimas fue el cautivo Enrique VI.

Lo que sucedía en Inglaterra era, aparte del peso de la derrota en el continente, resultado del auge aristocrático y de su dominio de las instituciones regias. La formación de clientelas de pequeños nobles en torno a grandes aristócratas por medio del régimen de endenture, o bastard feudalism, llega a su culminación en la primera mitad del siglo, así como la ocupación de rentas y derechos pertenecientes a la hacienda real, en medio de la decadencia del Parlamento como poder autónomo y capaz de proteger los intereses regios. El poder pertenecía a los grandes aristócratas que dominaban el Consejo Real, puesto que la práctica de gobierno a través de Casa y Hôtel del rey ya no existía. De ahí la importancia de los enfrentamientos de partidos en el seno del Consejo, entre 1422 y 1447. La salida de aquella situación después de la guerra sería, como en Francia o en Castilla, la construcción de un poder regio más fuerte y respetado. La Guerra de las Dos Rosas retrasó en Inglaterra la solución monárquica de la crisis y produjo en el país luchas y enfrentamientos similares, en cierto modo, a los que había padecido Francia.

La nueva dinastía no arraigó sólidamente, ya que a su muerte, Eduardo IV dejó como herederos a dos niños de 12 y 10 años de edad, planteando un grave problema de la regencia. El nuevo regente, Ricardo, duque de Gloucester, hermano del difunto Eduardo IV, fue un siniestro personaje que conspiró para usurpar el trono. Acusó falsamente de bastardos a los hijos de su hermano y los encerró en la Torre de Londres, donde fueron asesinados. Posteriormente fue coronado rey con el nombre de Ricardo III en 1483. Su reinado fue breve, ya que los familiares de las víctimas, entre ellos el propio duque de Buckingham y los antiguos yorkistas, pusieron sus esperanzas en Enrique Tudor, heredero de los Lancaster, y cuyo futuro matrimonio con Isabel de York, hija de Eduardo IV, podía poner fin a la disputa familiar. Enrique Tudor, sostenido por Francia y por legitimistas de ambos bandos, desembarcó en Gales y derrotó a Ricardo III en Bosworth, 1485, iniciándose de pleno derecho la construcción de un estado moderno.


Bibliografía:

BENNASSAR, B. LA EDAD MODERNA. Ed. AKal

RIBOT, L- HISTORIA DEL MUNDO MODERNO. Ed. ACTAS, Madrid, 2006.

TENENTI, A. LA EDAD MODERNA SIGLOS XVI-XVIII. Editorial Crítica. Barcelona. 2003.

FLORISTAN, A. (Coord.) y otros. HISTORIA MODERNA UNIVERSAL. Ariel Historia.

Barcelona. 2000.

1 comentario:

  1. Estan geniales! Te felicito!!

    Por cierto, no has escrito nada sobre la Guerra de los 100 años?

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Iglesia Medieval

Esqueleto T-rex