¿QUIERES PUBLICAR CON NOSOTROS?

Si quieres subir algún artículo sobre la historia, me lo puedes enviar a jossorioleon@gmail.com y lo subiré encantado

Polonia con los Jaguellon

Desde finales del siglo XIV la familia de los Jagellones, que eran duques de Lituania, ocuparán el trono polaco hasta 1572. Sin otro motivo que el estrictamente cronológico, se puede fijar el inicio de la Edad Moderna de Polonia en 1492, cuando moría Casimiro IV (1444-1492). Previa elección, le sucedieron en el trono sus hijos Alberto (1492-1501) y Alejandro (1501-1506), su nieto Segismundo (1506- 1548) –hijo de Alejandro- y su bisnieto Segismundo II Augusto (1548-1572) –hijo de Segismundo-. Con este último se extinguió la dinastía de los Jagellones. Los polacos buscaron un sucesor que, después de numerosas intrigas, encontraron en Enrique de Anjou. Pero éste apenas había aceptado y tomado posesión del trono cuando lo abandonó por el de París. De nuevo se abría paso un interregno, pero ahora fue elegido Esteban Bathory (1576- 1586).

Polonia, Lituania y las tierras de la Orden Teutónica, que se extendían entre Polonia y el Báltico, apenas tenían otro lazo en común que la monarquía. Por el contrario, sus diferencias eran notables y se extendían al mundo de las culturas e, incluso, de algo tan importante para la época como la religión. Polonia era cristiano-romana, tenía universidades y el latín era manejado por las gentes cultas. Lituania era ortodoxa sin apenas influencia occidental y con una presencia urbana mínima.

Con la fidelidad como único nexo, los dominios de la monarquía polaca eran impresionantes. A principios del siglo XVI limitaba al oeste-sudoeste con el Sacro Imperio, Hungría-Bohemia y Moldavia; al sur, con el Imperio turco; y al este, llegaba más allá del Dniéper por el sureste y el Duna por el noreste hasta encontrar sus fronteras con Moscovia y Estonia.

La sociedad polaca estaba dominada por una abrumadora presencia de la nobleza. El carácter electivo de la monarquía y el peso de la aristocracia debilitaron el poder real hasta convertir al monarca en una mera figura decorativa. Limitada política y económicamente, el poder y la autoridad de la monarquía dependía del prestigio de sus titulares, como ocurrió con los Jagellones, quienes pudieron hacer frente con relativo éxito a los desafíos exteriores representados por los rusos y turcos. Una vez que desaparecieron los Jagellones emergió en toda su intensidad la debilidad constitutiva de la monarquía. Los nuevos monarcas fueron incapaces de frenar el progresivo desmembramiento de sus dominios a manos de sus poderosos vecinos.

La dinastía de los Jagellones conoció su máximo esplendor a la muerte de Casimiro, cuando dos de sus hijos ocuparon los tronos magiar y polaco. En 1490 Ladislao, su primogénito, fue elegido rey de Hungría-Bohemia. Poco después, en 1492, Alberto ocupaba el trono de Polonia y Alejandro el de Lituania. La escisión acabará en 1501 cuando, con la muerte de Alberto, Alejandro se convierta en rey de Polonia. A partir de este momento, una serie de pactos fijarán las condiciones de la unión hasta hacerla políticamente estéril. En 1501, por la Unión Perpetua, cada territorio mantenía su peculiaridad político-administrativa independiente.

Todo el aparato institucional estaba monopolizado por la nobleza. El monarca contaba en un principio con un consejo formado por los principales cargos y por los más importantes de los grandes señores. Este consejo dio paso al Senado, constituido por los grandes señores. Paralelamente, la pequeña nobleza fue incrementando su presencia en la vida política polaca hasta convertirse en una pieza fundamental en el futuro de Polonia y de su monarquía. Sus delegados formaban la Cámara de Nuncios, Senado y Cámara constituían la Dieta, que se ocupaba de discutir y aprobar los proyectos que el monarca pretendía poner en práctica. El poder real estaba tan fuertemente limitado y dependía tan estrechamente de la aristocracia que ni siquiera podía contar con un ejército permanente al estilo de las monarquías occidentales. Se produce un proceso de afirmación de la nobleza frente a la corona. El privilegio de Mielnik (1501) acrecentó los poderes del Senado. En 1505 Alejandro concedía el estatuto Nihil Novi por el que “nada nuevo podrá ser decretado por no ni por nuestros sucesores, en materia de derecho privado y de libertad pública, sin el consentimiento común de senadores y de los nuncios del país”. La constitución Laessae Maiestatis aseguraba el inviolabilidad de los senadores y de los diputados de la Dieta. En 1573, los Pacta conventa imponen a Enrique de Valois la condición de contar con el Senado para declarar la guerra y firmar la paz y con la Dieta para disponer levas en masa. Bajo tales condiciones el futuro de la monarquía y de Polonia dependía de la capacidad del monarca y de su buen entendimiento con la nobleza.

Esto ocurrió durante el mandato de los Jagellones debido al peso de la monarquía y al prestigio de sus miembros, pero también por la prosperidad que el comercio de los cereales proporcionaba a los señores. Pero ni la paz ni la prosperidad fueron duraderas.

Paralelamente, desde fines del siglo XV, la aristocracia utilizó su poder político para eliminar a una emergente burguesía y erigirse así en dueña de Polonia. El mercado de cereales quedó monopolizado por los señores, mientras que una serie de leyes, desde 1496 a 1532, sometían a la servidumbre de la gleba a los campesinos que, hasta entonces, favorecidos por la colonización del territorio y por la crisis bajomedieval, habían conseguido eludir el vasallaje. Movida por razones económicas o atraída por la doctrina, la nobleza abrazó la Reforma, mientras la anarquía dominaba Polonia. Frente al desorden existente reaccionó Segismundo II Augusto, quien frenó la expansión del protestantismo mientras los jesuitas levantaban colegios en distinta ciudades polacas. También rompió con la Unión Perpetua. Por la paz de Lublin de 1569 obligó a Lituania a aceptar un régimen unitario con Polonia, unas mismas leyes y una misma capital en Cracovia. Desde 1577 el ducado de Prusia se ve obligado a aceptar una intervención más activa de Polonia.

Esta labor terminó con la muerte de Segismundo II Augusto. Con ella se extinguieron los Jagellones y, tras el efímero reinado del Valois Enrique de Anjou, fue elegido rey el vaivoda de Transilvania. Esteban Bathory (1574-1586) un hombre excepcional que parece seguir los pasos del último Jagellón. Con él triunfó definitivamente la Reforma Católica, persiguió enérgicamente a los sediciosos y buscó decididamente el fortalecimiento del poder real. Todo esto terminó a su muerte, con la nueva dinastía sueca de los Vasa.

Bibliografía:
BENNASSAR, B. LA EDAD MODERNA. Ed. AKal
RIBOT, L- HISTORIA DEL MUNDO MODERNO. Ed. ACTAS, Madrid, 2006.
TENENTI, A. LA EDAD MODERNA SIGLOS XVI-XVIII. Editorial Crítica. Barcelona. 2003.
FLORISTAN, A. (Coord.) y otros. HISTORIA MODERNA UNIVERSAL. Ariel Historia.
Barcelona. 2000.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

LIBROS D´OSSORIO

LIBROS D´OSSORIO
SEGUNDA MANO

Puedes colaborar aquí

Esqueleto T-rex