La Civilización Grecolatina



La civilización grecolatina: el marco físico y humano: aspectos geográficos, población y cultura clásica. El marco sociopolítico: instituciones políticas, sociedad y familia, formas económicas. Cultura grecolatina: religión, producción literaria, arte y creación.

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El marco físico y humano:

Aspectos geográficos:

Los medios ocupados por las comunidades griegas y por los romanos, son bien distintos.

En la Grecia antigua, la denominada Hélade, existen dos elementos fundamentales que van a condicionar el desarrollo de su civilización: la tierra y el mar. El núcleo fundamental del mundo griego se configura entorno al Mar Egeo, pese a que es difícil establecer una geografía homogénea del mundo griego en la Antigüedad podemos destacar tres regiones naturales elementales. En primer lugar nos encontramos con el área continental occidental, una zona septentrional donde destacan las regiones de Tesalia, el Epiro y Macedonia, la Península Balcánica, integrada por regiones geográficas heterogéneas como las de Acarnia, Etolia, Fócide, Lócride, Beocia, Ática y la isla de Eubea, y finalmente más al sur, la Península del Peloponeso. En segundo lugar nos encontramos con el área continental oriental de Asia Menor que presenta a su vez un relieve fragmentado entorno  a sus tres regiones básicas: Eólide, Jonia y Dóride. En tercer lugar nos encontramos con el gran número de islas situadas entre ambas zonas que servían de puente natural entre ellas y cerrando el mar Egeo por el sur la gran isla de Creta.

La complicada orografía griega dificultará las relaciones entre las diferentes comunidades de la costa con las comunidades del interior. Por el contrario, las numerosas islas que como hemos dicho se extienden por todo el Mar Egeo y por el Bósforo, facilitarán unas comunicaciones marítimas muy accesibles frente a la dificultad de las comunicaciones terrestres. Esto influirá de un modo determinante para que los griegos se conviertan en grandes marineros y comerciantes, lo que a su vez les facilitará el contacto con todas las civilizaciones colindantes de Asia Menor, Egipto, la franja sirio-palestina e incluso Mesopotamia.

Roma: se encuentra situada en una Italia geográficamente divisible en dos grandes áreas: la Italia continental al norte entre los Alpes y los Apeninos y cuyo núcleo fundamental lo constituye el valle del río Po, cuyos numerosos afluentes forman una cuenca rica en tierras de cultivo con un clima similar al del resto de la Europa Central; y la Italia peninsular, entre los mares Tirreno y Adriático, recorrida de norte a sur por la cordillera de los Apeninos, con un desarrollo agrícola desigual y en su mayor parte precaria a excepción del área de Campania y del sur de la península, con un clima suave y con extensos bosques que favorecen la ganadería de carácter trashumante.

 

Población y cultura clásica:

La situación de las comunidades griegas entorno al Egeo permitirá el desarrollo de una koiné, de una cultura común a todos estos pueblos circundados por dicho mar. Pese a lo accidentado de la orografía y los problemas de comunicación entre la costa y el interior, la agricultura sigue siendo la base económica de la sociedad. De este modo, la posesión de la tierra será la base que determine las relaciones sociales y políticas. Por ello, las ciudades estado que serán las formas políticas en las que a la larga se irán organizando las diferentes comunidades griegas, se desarrollarán de una forma autónoma y autárticas, intentando controlar todo el territorio que les sea circundante. Es así como por un lado estas ciudades estado van a mirar hacia ese territorio interior, y como por otro lado van a hacerlo hacia el mar tanto como una vía de expansión y una vía comercial, pero también como un medio defensivo debido al poder marítimo que dichas comunidades van a detentar.

Roma por el contrario será una sociedad de base fundamentalmente rural. Esta base rural y las relaciones del individuo con la tierra, serán las que determinen su papel dentro de la sociedad y la configuración política de la propia comunidad romana. Roma se convertirá sobre todo, en una potencia de carácter terrestre, con un ejército formado por soldados agricultores y no será hasta el estallido de la primera guerra púnica cuando emprenda también su expansión marítima, de manera que se implique de ese modo en el comercio a gran escala a través del mar. Esta expansión por todo el Mediterráneo Occidental a partir del estallido de la primera guerra púnica, le llevará posteriormente a poder expandirse al Mediterráneo Oriental, entrando de este modo en contacto con el mundo griego.  La ciudad de Roma, configurada como ciudad estado, seguirá comportándose como tal hasta el final del periodo republicano, momento en el que las instituciones romanas deberán transformarse ante la gran dimensión del territorio anexionado, dándose paso al denominado sistema imperial.

La expansión de la cultura clásica grecolatina se caracterizará por su desarrollo en varias etapas:

En primer lugar, las conquistas de Alejandro Magno hicieron que la civilización griega se extendiera por todo Oriente. El resultado será la imposición de una cultura griega a la que se unen diferentes rasgos de las propias culturas orientales y que se ha venido denominando como cultura helenística. De este modo, cuando Roma entre en contacto con el mundo griego, lo hará con un mundo helenizado, siendo esta la cultura que vaya a ser asimilada por la propia Roma y que influirá en todos los aspectos de su cultura como son la ciencia, la religión, la educación, etc..

En una segunda fase y ante la expansión romana por todo el Mediterráneo, esta cultura se difunde por el resto de estados conquistados, unificando la cultura de todo el territorio bajo su autoridad. Con la denominada Pax Romana, se irá afianzando dicha cultura griega a la que se han ido sumando diferentes elementos de la propia cultura latina y que constituyen lo que se ha venido en definir como cultura grecolatina.

En tercer lugar, con la romanización del mundo circunmediterráneo, todas las provincias del imperio adoptarán el sistema político romano y la cultura grecolatina. Además, esta proyección de la cultura grecolatina será capaz superar al propio Imperio Romano una vez que éste desaparezca, gracias al cristianismo, el cual será el vehículo que consiga que dicha cultura supere el periodo de la Edad Media y nos llegue hasta nuestros días. Debemos sin embargo destacar, que esta civilización grecolatina que se ha ido desarrollando, no es una civilización uniforme. Pese a que entorno a todo el Mediterráneo nos encontramos con la difusión de esta cultura, los entornos serán bien distintos. Así, en el área occidental, la romanización actuó sobre pueblos con una base cultural muy diferente a la griega y que adoptan el latín como lengua propia. Por el contrario, en el área oriental, la introducción de la cultura grecolatina se hará de una manera mucho más sólida, debido a que el contacto con lo griego era mucho más corriente. De esta manera, nos encontraríamos con regiones en las que dicha cultura grecolatina habría penetrado de un modo más intenso y fácil, que en otras regiones.

Con la llegada del Islam en plena la Alta edad Media y con la descomposición del Imperio Romano, el eje Mediterráneo quedará roto y cada región terminará evolucionando hacia el desarrollo de estados propios, tomando diferentes elementos tanto del Imperio como elementos propios.

 


El marco sociopolítico


Tanto en el caso de Grecia como en el de Roma, las comunidades existentes evolucionarán hacia la constitución de sistemas políticos basados en el desarrollo de las denominadas ciudades estado La ciudad estado es una entidad políticamente independiente, lo que implica la autonomía de éstas tanto en lo que se refiere a su ámbito social como económico. Ello exigirá por lo tanto, que toda ciudad estado deberá ser capaz de mantener dicha autonomía ante la aparición de cualquier amenaza exterior. En segundo lugar, y para asegurar dicha autonomía, una ciudad estado deberá ser capaz de asegurarse el control de un determinado territorio que le permita su independencia económica. Y junto a todo esto, la relación entre el ciudadano y la tierra será la que influya sobre la composición social de dichas ciudades estado.

La organización de la ciudad estado implicaba la desaparición de la antigua organización tribal de base gentilicia que debe ser sustituida por un nuevo tipo de organización política.

La ciudad estado contará con un territorio limitado y una población en crecimiento que deberá mantener. Cuando el crecimiento demográfico supere a la capacidad de mantenimiento de dicha población, la solución pasará o por la expansión territorial o por la emigración y colonización de otras regiones. Una última vía para el ciudadano sería también la de entregarse en esclavitud para ser mantenido por un amo que se lo pueda permitir. Junto a esta esclavitud por autoventa, existe una mano de obra esclava procedente de la compra o la captura de prisioneros de guerra, llegándose a convertir esa mano de obra esclava en fundamental dentro de la vida económica.

De este modo, la causa principal de la colonización se ha debido a lo que se ha denominado como hambre de tierras. La expansión territorial propiciará la aparición de castas de carácter militar, esenciales para la existencia e independencia de las ciudades estado. La proyección de estas castas a nivel político estará simbolizado por la aparición del denominado ejército hoplítico (hoplita es el soldado que combate con el hoplón, una clase de escudo, casco, coraza y espada), de ciudadanos agricultores de la propia ciudad estado, que junto a la Aristocracia (los antiguos héroes de las campañas militares), constituirán dicha casta militar. Este ejército de ciudadanos será esencial para mantener la independencia de la ciudad, pese a que en ocasiones se deba recurrir al uso de ejércitos mercenarios a los que por lo general se les pagará mediante la entrega de tierras conquistadas en dichas campañas.

El punto débil de estas ciudades estados residirá en el precario equilibrio que se va a dar entre la población, los recursos y la organización política. En un periodo en el que el nivel de recursos se reduzca, las tensiones políticas se harán evidentes y como consecuencia tendrán lugar los cambios políticos, llegándose a producir verdaderos climas generales de inestabilidad política. Llegará así, un momento en que las ciudades entren en continuos periodos de crisis, hecho este que será aprovechado por comunidades externas como son los casos de Macedonia en el siglo III a.C. o después Roma, que terminarán anexionándose todos esos espacios.

Roma, que de un modo similar al de estas ciudades griegas, se configura como una ciudad estado, se irá extendiendo debido a las conquistas territoriales, de manera que llegará a alcanzar las dimensiones de un verdadero estado para cuya administración seguía utilizando un sistema político similar al utilizado en este tipo de entidades. El ciudadano romano lo era por su vinculación con el territorio, y el proceso de evolución a un sistema como el que se desarrollo posteriormente con el Imperio, será un proceso lento que no cristalizará hasta la llegada del siglo III .

Instituciones políticas:

Habrá instituciones que sean comunes a todos los estados de la antigüedad como es el caso de la monarquía. Los sistemas monárquicos serán los encargados de articular una época esencial en la historia del desarrollo de las sociedades griegas y de Roma.

En Grecia, el rey es el denominado basileus, un título cargado de connotaciones fundamentalmente de carácter religioso, aunque también será el encargado de dirigir al estado y de mandar el ejército. Más tarde el título de basileus quedará reservado a un tipo de magistrado que será recuerdo de la época monárquica.

En Roma, el rey o rex, de un modo similar a lo que ocurría en Grecia, tiene un carácter religioso, está al frente del ejército y se ocupa de las responsabilidades judiciales. El rex aparecerá asimilado en época republicana con la figura del dictador, una magistratura de carácter temporal (por un periodo de seis meses), y a la que se podía recurrir excepcionalmente en caso de crisis.

Otra de las instituciones políticas que va a ser común a todos estos pueblos es el de la tiranía. La tiranía aparecerá como una fórmula de gobierno transitoria, que serviría para dar solución a un periodo de crisis, sirviendo de puente entre los sistemas de base aristocrática y los sistemas democráticos. Este es un tipo de institución que se manifestará sobre todo en Grecia, aunque es posible que también pueda asimilarse con la figura del rey Servio Tulio en Roma, quien se comportará como un verdadero tirano, que realizará una serie de reformes que acercaron el sistema monárquico al sistema republicano. La tiranía en un principio, será una institución fundamental para la transformación política de las ciudades estado, con un carácter no coercitivo y que contará con el apoyo del pueblo a pesar de que se considere su poder como ilegítimo. Estas tiranías lograrán acabar con la antigua aristocracia. Sin embargo, el problema surgirá cuando dichos tiranos sean sucedidos por miembros generalmente de su propia familia, ahora ya sin el apoyo popular y que de este modo precisarán de la utilización de los métodos coercitivos para asegurarse el ejercicio del poder.

El último de los sistemas políticos con el que nos vamos a encontrar es el de la democracia, y cuyo modelo ideal lo tenemos representado por la democracia ateniense. Este es un sistema que se desarrolla a partir de los conceptos de: armonía, en el sentido de la necesidad de mantener el equilibrio entre la población y los recursos; eunomía o establecimiento y desarrollo del buen gobierno; e isonomía o reconocimiento de la igualdad de todos los ciudadanos reconocidos como tales (se excluyen a los extranjeros, las mujeres, los menores y los esclavos).

En Roma, tal como ocurrió con el caso de las comunidades griegas, se evolucionará desde un sistema monárquico hasta el denominado sistema republicano, aunque sin alcanzar los niveles democráticos de Atenas, existiendo a diferencia de Atenas, una oligarquía que detentará todos los órganos de gobierno del estado. Esta oligarquía se verá sometida a grandes transformaciones conforme se avance en el desarrollo de la República, tanto por razones internas como externas que desembocaran en un periodo de guerras civiles que conducen a la configuración del sistema imperial, de modo que todos los poderes del estado queden en manos de un solo individuo, el princeps.

 

 

Sociedad y familia:

Tanto en Grecia como en Roma, la estructura social estará basada en la desigualdad. La diferencia más acusada entre diferentes clases de individuos estará representada por la diferencia existente entre hombres libres y esclavos.

En Grecia, los ejemplos más representativos son los casos Esparta y Atenas:

En Esparta nos encontramos por un lado con los espartiatas, ciudadanos de pleno derecho, poseedores de tierras y base para el ejército. Por otro lado nos encontraremos con los hilotas, poblaciones originarias de Mesenia y que tras su conquista por parte de Esparta, han sido esclavizados. Los hilotas serán los encargados de trabajar las tierras de los espartiatas y podrán participar en el ejército, formando parte de las tropas auxiliares participando del botín, de manera que de este modo podrán llegar en algunos casos a comprar su libertad. Por último, nos encontramos con los periecos, población posiblemente originaria del Peloponeso, que vivirían en áreas conquistadas por Esparta, manteniendo sin embargo su libertad, pero como ocurría con los hilotas, no disfrutaban del derecho de ciudadanía y se dedicaban fundamentalmente al comercio y a la artesanía, actividades prohibidas a los espartiatas. Los periecos vivirían de forma autónoma en sus asentamientos.

En Atenas, se considerarán como ciudadanos de pleno derecho a todos aquellos individuos que hayan nacido de padre y madre atenienses. Junto a estos atenienses de pleno derecho nos encontramos a los metecos, extranjeros libres que viven en la ciudad y cuyos derechos políticos están limitados. Debemos tener en cuenta que para ser meteco no necesariamente se ha tenido que nacer fuera de Atenas, bastará con ser hijo de padre o madre no atenienses.

En lo más bajo de la estructura social nos encontraríamos con los esclavos, muy numerosos, sin ningún tipo de derecho ciudadano y precedentes por lo general de los prisioneros de guerra o de la descendencia de otros esclavos.

En lo que se refiere a Roma, destacará dentro de su estructura social, el gran número de esclavos que nos vamos a encontrar y cuyo nivel irá en aumento conforme se vayan desarrollando las grandes campañas de conquista. Esta población tenderá con el tiempo a convertirse en población libre por medio de diferentes vías: Por la compra por parte del esclavo de su propia libertad (la forma menos habitual de todas) o la libertad concedida a iniciativa de su propio amo de manera que el esclavo se convierta en liberto, una especie de cliente de forma que el antiguo amo aparece ahora como patrono. Pese a que el liberto no gozará de un estatuto de ciudadanía completa, sus hijos si lo harán. Estos hijos de antiguos libertos pasarán a engrosar las filas de los clientes del señor, de modo que se conviertan en una magnífica herramienta política para dicho señor. Es así, que estas manumisiones vayan a resultar muy positivas para los señores. Incluso muchos libertos llegarán a gozar de gran influencia y poder en la vida romana. Pese a la existencia aislada de tensiones ocasionales entre la población libre y esclava, el conflicto más serie que a nivel social vivirá el mundo romano será el que se produzca en época republicana entre los denominados patricios, la oligarquía dominante, y los plebeyos. Estos son los dos grandes grupos de población libre. Los plebeyos eran considerados por los patricios como aquella parte de la población que no era originaria de Roma, sino que eran extranjeros, procedentes de los territorios que habrían conquistados estos patricios en los primeros siglos de existencia de la ciudad. Es decir, los plebeyos eran aquellos grupos de población que al contrario de lo que ocurría con los patricios, no pertenecían a las más antiguas gentes de Roma. Se produce de este modo, esa dualidad patricio-plebeya en el seno de la propia sociedad romana, y que incluso llegará a suponer la existencia de dos tipos de estados paralelos. En Roma, el derecho de ciudadanía podrá ser concedido o por derecho de nacimiento o por decreto de un magistrado o posteriormente del emperador. Los tipos de ciudadanía podrán ser completos o incompletos. El individuo que disfruta de la ciudadanía completa podrá participar plenamente en la vida política, contraer matrimonio con otros ciudadanos romanos, comprar y vender propiedades, etc..

En lo que se refiere a la familia, tanto en Grecia como en Roma destaca el papel absolutamente secundario que desempeña la mujer, limitándose este prácticamente al ámbito doméstico. Las niñas serán educadas en dicha vida doméstica, preparándolas para el matrimonio. Los niños por el contrario y a partir de una determinada edad, comienzan a ser instruidos en otra serie de enseñanzas más especializadas. En Roma, estos niños, tras la educación inicial en el ámbito doméstico, accederán a la escuela.

En Roma nos encontramos con una singularidad como es el de la elevada autoridad del pater familias respecto a todos los asuntos relacionados con esa vida doméstica. De este modo, es él el encargado de dirigir las fiestas y los cultos domésticos a los penates, lares y manes, los difuntos que se encargarán de velar por ellos. También es el encargado de juzgar los litigios dentro de la propia familia, disfrutando de una patria potestad absoluta sobre todos los miembros de dicha familia. De esta forma, podrá excluir a un hijo de la familia si así lo considera oportuno, o incluso venderlo. Del mismo modo, podrá adoptar otros hijos y nombrarlos como herederos.

 

Formas económicas:

Tanto en Grecia como en Roma, tal y como ocurría con el Próximo Oriente, la economía es de base agropecuaria, sometida a los imperativos ecológicos y climatológicos. Se produce de este modo un dominio del sector primario. El sector más prestigioso es el de la ganadería, entre otras razones por ser esta una de las actividades más rentables dentro de la vida económica de estos pueblos y ser la que en un principio practican las familias aristocráticas, de hecho, el valor de cambio en el mercado se establecerá en base a las cabezas de ganado, destacando sobre todo, la cría bovino, ovino y caprino. Posteriormente se introducirán las aves de corral.

En el sector agrícola, en el área mediterránea destaca el trío de cultivos constituidos por la vid, el olivo y los cereales. La producción agrícola irá destinada al mantenimiento de la población y al intercambio comercial. Una de las actividades fundamentales de estos estados mediterráneos será la del abastecimiento de trigo a sus poblaciones, actividad que a la postre se convertirá en uno de los principales motores de la expansión y de la colonización por parte de dichos estados. Del olivo se obtendrá la aceituna y el aceite. El aceite más refinado irá destinado al ámbito de la cosmética y de la perfumería, mientras que el resto y en función de su grado de refinado, estará dedicado a la alimentación, la higiene o el alumbrado. En cuanto al vino, se le va a considerar desde un principio como a un artículo de lujo. El prestigio de este elemento se refleja en su utilización en los cultos o su uso en las ceremonias aristocráticas de los banquetes. Se suele mezclar con agua y siempre dentro de este contexto de actividades lúdicas o culturales. El resto de la población beberá el vino de la cosecha familiar o la cerveza, considerada por las clases altas como la bebida de los menos civilizados. Todo este ceremonial de origen griego entorno al vino y al banquete, será el que posteriormente se transplante al mundo etrusco primero y al romano e hispano después.

Nos estamos moviendo, a pesar de la existencia de un comercio a gran distancia, en el marco de economías eminentemente autárticas, y dentro de este contexto, será habitual que las casas posean huertas cuyos frutos estarán destinados al consumo doméstico. En las medianas y grandes explotaciones, donde se lleva a cabo el cultivo de la vid, el cereal y el olivo, también podremos encontrarnos con el mantenimiento de pequeñas huertas. Los productos de huerta que se van poder encontrar en los mercados de las ciudades, procederán de las tierras colindantes.

En último lugar y dentro de este sector primario de la economía, podemos observar la explotación de los bosques para la obtención de madera, la caza, la apicultura y con la explotación minera, para la obtención de los metales tan necesaria en la elaboración de elementos como son las herramientas, armamento, la producción de moneda, etc..

En el sector secundario, la artesanía será uno de los grandes motores de la economía griega. Esa artesanía se producirá en un principio tanto en el ámbito de los palacios como en el de las casas, aunque ya desde la denominada época oscura, van a aparecer los talleres artesanales especializados en la producción de objetos metálicos, textiles, de construcción, arte y sobre todo de producción cerámica que será uno de los mejores valores de cambio del comercio y la cultura griega. La producción artesanal iba destinada inicialmente a los mercados locales, aunque con la aparición de los artesanos itinerantes y del interés por el intercambio de estos productos tanto por parte de los comerciantes fenicios como por parte de los piratas, estos elementos se incorporarán a los circuitos comerciales de ámbito internacional.

Por último, en el sector terciario, nos encontramos con un intercambio muy dinámico tanto de esos productos de manufactura artesanal, como con el rentable intercambio de personas. Además, todos estos intercambios favorecerán los propios intercambios culturales entre diferentes comunidades: Nos encontraremos con los mercenarios, moviéndose por todo el ámbito mediterráneo prácticamente desde el siglo VII a.C. hasta el siglo I, lo mismo que los intelectuales y artistas que trasmitirán sus ideas, los viajeros, estudiosos y también los artesanos. Aunque el mayor movimiento de grupos humanos en este periodo será el representado por los esclavos, los cuales irán ganando en importancia desde el siglo VI a.C., considerados ya como bienes muebles. El mercado de esclavos de la Isla de Delos era sin lugar a dudas el más importante de este tipo de centros de intercambio. De hecho, los esclavos formarán parte del sistema económico de estas comunidades como un elemento más, llegándose a definir estas sociedades como sociedades esclavistas.

Hacia el siglo VII a.C. va a hacer su aparición la moneda, esta será creada en el reino de Lidia, en la Península de Anatolia. En un principio, las emisiones monetales tienen junto al propio valor económico, una gran carga de valor político e ideológico. Las monedas no circularán con regularidad hasta la aparición de la moneda fraccionaria de bronce. Cada ciudad puede tener un sistema fraccionario diferente, siendo los más extendidos los sistemas de Focea y Egina, a la vez que lo hacían sus actividades comerciales.

 

Cultura grecolatina


Religión:

La religión va a ser uno de los principales elementos aglutinantes para las poblaciones griegas. Un lazo de unión que se reflejará a través de un culto y unos ritos comunes dedicados a unas deidades, un panteón y unos santuarios que compartirán todas estas comunidades griegas por encima de los dioses protectores o los héroes de cada ciudad. De este modo, nos encontramos con santuarios como los de Delfos u Olimpia, lugares de celebración de las fiestas comunes a todas estas poblaciones griegas. Existe además, un sustrato religioso de origen mediterráneo con culto a las diosas madre, diosas vinculadas a la tierra y a la fertilidad; y un sustrato de origen guerrero con culto a determinados dioses celestes y dioses guerreros. De esta manera, el panteón griego quedará sintetizado en el denominado Panteón Olímpico, un conjunto de doce dioses que se encontraba presidido por Zeus. Son dioses caracterizados por poseer unas pasiones y unos sentimientos a semejanza de los poseídos por los hombres, aunque a diferencia de estos, los dioses son inmortales. Cada uno de los diferentes dioses tendrá una esfera de influencia, dependiendo cada dios exigirá a sus fieles un tipo de culto determinado con una clase determinada de ofrendas.

Debido al contacto entre las culturas griega y romana, Roma asimilará y adaptará el panteón griego a sus dioses latinos, de modo que surge el denominado Panteón grecolatino. Así, un dios griego podrá aparecer en el mundo romano representado por la figura de varios dioses, como es el caso de Afrodita, que podía aparecer vinculada con varias diosas a la vez. De este modo Zeus es asimilado a Júpiter, Hera a Juno, Ares a Marte.

También existirán una serie de divinidades de carácter secundario que afectarán a todos los ámbitos de la vida cotidiana.

Respecto a los ritos debemos considerar que existen ritos públicos, celebrados dentro del templo y realizados por parte del personal especializado adscrito al propio centro; y ritos privados, celebrados en el ámbito doméstico, y presididos por el pater familias, tanto en Roma como en Grecia.

Junto a la religión oficial existirán una serie de cultos y ritos de carácter místico originarios de Grecia, y en los que se permitía la transformación espiritual del iniciado que se introduce en estos cultos. En estas religiones se consideraba que dicho iniciado podía ir perfeccionándose a través de la superación de distintos niveles, hasta alcanzar el nivel de los dioses, de forma que se accediera a la salvación. Son los casos de los cultos a Eleusis o los ritos dionisiacos (realizados al dios Dionisios). Estos ritos quedaban fuera del contexto político y buscaban la superación del individuo al margen de la ciudad estado. Este hecho podía conllevar un problema para el poder político, de manera que por ejemplo, cuando los ritos dionisiacos lleguen a Roma, éstos llegarán incluso a estar prohibidos.

Además de los ritos místicos y de la religión oficial, la propia inquietud de las poblaciones griegas y romanas hará que las religiones orientales también de carácter místico, como son los casos de Isis y Osiris o de Mitra (de origen iranio), tengan gran aceptación.

Una de las cuestiones más interesantes dentro del contexto de la religión oficial es la de la posibilidad de entrar en contacto con los propios dioses a través del denominado oráculo. Uno de los oráculos más importantes de la antigüedad fue el oráculo de Apolo situado en el santuario de Delfos. Dichos oráculos serán fundamentales a la hora de consultar determinadas decisiones importantes.

Las influencias del mundo oriental llegarán también a Roma a través del intento de sacralización de la figura del emperador. Dicha sacralización tenía como objetivo la elaboración de una religión oficial que dotara de cohesión a todo el Imperio, siendo el emperador la divinidad a través de la cual se lograría esa cohesión. La sacralización de la figura del emperador que inicialmente se hacía a la muerte de éste, posteriormente se modificó para considerarlo como dios en vida. Sin embargo, esta religión oficial imperial nunca llegará a cristalizar, ya sea por el apego del pueblo romano a la religión tradicional o debido a la decadencia del propio estamento imperial.

A partir del siglo III comenzará en el Imperio Romano el avance del cristianismo, y ya desde el año 313 con el Edicto de Milán, publicado por el emperador Constantino, la religión cristiana abandona la clandestinidad. Posteriormente, el emperador Teodosio declarará al cristianismo como religión oficial del Imperio.

El cristianismo será precisamente el vehículo a través del cual se transmitirán los elementos fundamentales del Mundo Clásico hasta nuestros días. Entre estos logros estarán precisamente los de la transmisión de las actividades literarias y filosóficas de muchos de los autores de la antigüedad.

 

Producción literaria:

Grecia será la cuna de todos los estilos literarios. De este modo, hacia el siglo V a.C. se han desarrollado la poesía lírica (Píndaro), el teatro trágico (Esquilo, Sófocles y Eurípides), la comedia (Aristófenes) e incluso la historia que nace de las manos de Heródoto y cuya obra será continuada por Tucídides y Jenofonte. Además, el desarrollo de sistemas políticos de corte democrático, provocarán el desarrollo de la oratoria (Demóstenes).

Todo este bagaje cultural pasará a Roma, donde las élites se preocuparán sobre manera en la formación y la educación, aprenderán a hablar en griego y sus preceptores serán también de origen griego. La helenización del mundo romano se habrá consolidado ya para el siglo I. A partir de ese momento se desarrolla en Roma una producción literaria plenamente latina, aunque reproduciendo los estilos literarios griegos. Encontramos de este modo a autores como los comediógrafos Plauto y Terencio, oradores como Cicerón o grandes poetas como Ovidio, Horacio o Virgilio. En cuanto a la historiografía, su producción estará estrechamente vinculada con las necesidades políticas del propio estado romano, destinada a justificar su proceder. Destacarán autores como Julio César, Salustio, Tito Livio o Tácito; que ponen sus obras al servicio del estado. Sin embargo, la mayor aportación del mundo griego en materia cultural es la de la filosofía. Con la filosofía se abrió la puerta que permitía pasar del mito al logos. Se pasará de una interpretación mítica de entender la realidad a otra basada en la especulación lógica del pensamiento racional. La búsqueda de respuestas a los problemas planteados, favorecerá la aparición de diferentes escuelas de pensamiento, siempre al amparo de algún destacado pensador. Incluso las propias preguntas irán evolucionando. Los primeros filósofos se preguntaron en un principio por los fenómenos físicos que los rodeaban. A partir del siglo V a.C. y coincidiendo con el desarrollo de las ciudades-estado, las reflexiones se centrarán en la propia existencia del hombre, con la aparición de los sofistas, pensadores que moviéndose dentro de este contexto de la ciudad-estado, se centrarán en la cuestión de la enseñanza, de la transmisión de los conocimientos y del desarrollo del método dialéctico como forma para transmitir las ideas. Pese a que dentro de esta escuela se ha considerado a veces a la figura de Sócrates, éste se adentrará en otra línea de pensamiento que será continuada por su discípulo Platón. Platón fundará la Academia e insistirá en la importancia del conocimiento como vía que permita dirigir correctamente la conducta, pues solo el que conoce el bien podrá actuar con bien. Frente a Platón, Aristóteles, discípulo del primero, funda una escuela de pensamiento que negará la existencia de ese mundo de las ideas de Platón, manteniendo que el mundo que existe es este mundo que percibimos. Así, Aristóteles propondrá que el único modo de alcanzar el conocimiento de las cosas es a través de la experiencia.

En general, estas corrientes de pensamiento carecerán de eco en Roma, salvo las transmitidas por los maestros griegos y basadas en diferentes formas de moral laica. La moral que más éxito tendrá en Roma es la moral estoica, la cual insiste en la necesidad de cumplir con el deber y en la necesidad de aceptar todas aquellas pruebas a las que nos someta la vida. Entre los representantes más destacados del estoicismo nos encontramos con Séneca y el emperador Marco Aurelio. Frente a las ideas estoicas, otra moral que gozará de gran difusión es la moral epicúrea, que propone el disfrute de aquellos placeres de carácter trascendente que se puedan hallar en la vida. Estas formas de moral cívica solo calarán entre las clases aristocráticas y en época helenística, cuando se ha superado ya el sistema político de la ciudad estado; conformándose el pueblo con el mensaje recibido a través de las diferentes religiones.

 

Arte y creación:

El arte occidental beberá del mundo grecolatino. Según las tendencias de la Grecia Clásica, el arte debe buscar el sentido del equilibrio, de la belleza y de la proporción del cuerpo humano. En el mundo romano primará más el sentido de lo práctico y el realismo.

Pero el elemento más importante dentro del campo del arte y de la creación será el del urbanismo. En Grecia, la forma urbana tradicional está constituida por un área elevada o acrópolis, dedicada a los edificios religiosos, un área de carácter público en la que encontramos el ágora y el mercado, y una zona dedicada a las viviendas. A partir del siglo III a.C., se irá perfilando un tipo urbano basado en una mayor planificación del área de ocupación, con una configuración racional de la ciudad en damero, con planos ortogonales, el denominado plano hipodámico, que será el que podremos observar en el nuevo desarrollo de ciudades en época helenística (casos de Alejandría, Pérgamo o Antioquía).

Roma adaptará este tipo de configuración urbana de época helenística, aunque adaptado a sus propias necesidades, siguiendo el modelo del campamento militar romano, con la existencia de dos vías principales y perpendiculares entre si, el cardo y la decumana, y una zona pública, el foro, en el centro. Roma además aportará al paisaje urbano gran cantidad de elementos de acondicionamiento (termas, acueductos, etc.)

 


Bibliografía: Universidad de Sevilla, asignatura Historia Antigua

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Saludos J. Ossorio

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