Abderramán III 912-961

Abderramán III era pequeño, de descendencia Omeya y de madre vasca, por parte de sus abuelo también tenía sangre vasca, comienza su reinado en el 912, es el heredero ya que su padre fue asesinado y el era el preferido de su abuelo Abd-Allah I, su largo reinado abarca 49 años, es mucho tiempo, los historiadores distinguen dos etapas en su reinado, la primera hasta el 940, en ella se esfuerza en pacificar Al-Andalus y consolidar la política hegemónica de Córdoba en el Occidente Mediterráneo, interviene directamente en todos los asuntos del estado, pero a partir del 940 cambia su actuación, se construye un palacio en Córdoba, Medina Zahara, y desde allí gobierna el imperio alejado del pueblo.
Primera etapa:
Ha heredado un estado fragmentado, por lo tanto lo primero era acabar con esta descentralización, en el 912 prepara un ejército para sofocar todas las revueltas independentistas de Al-Andalus, no espera ni siquiera a que llegué el verano, sus campañas conocerán el éxito rápidamente, esto se debe a dos motivos, el primero es que cuando accede al trono ninguno de sus familiares se opone a su elección como emir, esto le deja las manos libres para aplacar las revueltas, el segundo motivo se debe a sus grandes dotes personales, políticas y pragmáticas, como decíamos no espero al verano para realizar las campañas, esta rapidez obedece a un trasfondo político evidente, obtener victorias que le den fama y que legitimen aún más su acceso al trono. Comienza sus ataques sobre las ciudades más próximas a Córdoba, Jaén, Ecija y Sevilla, cuando conquista estas ciudades no solo pone en práctica la tradición, sino también sus cualidades políticas, en algunos casos tiene que emplear la tradición que marca la ejecución de los cabecillas traidores, pero el prefiere el pacto y la concordia, esto lo realiza mediante el amán, se trata de una promesa de seguridad, un compromiso que proporciona a los vencidos si estos capitulan, los vencidos tiene que abandonar sus cargos y serán desterrados a Córdoba donde vivirán con todo lujo sin que nada les falte a ellos y a sus familiares, eran tan bien tratados que ninguno volvió a revelarse contra el poder del emir.
En Sevilla no se fiaba mucho de los Banu Hayyay que eran los yemenís al mando, por lo que decide derribar las murallas de la ciudad que no se volverán a levantar hasta la llegada de los almohades, pero los sevillanos se oponen por que esto sería peligros para la ciudad debido al río.
Tras esto le sigue quedando el problema principal que no eran estas ciudades, sino la revuelta de las sierras de Ronda y Málaga acaudillada por Umar, en esta campaña no tiene mucho éxito, pero más tarde el rebelde fallece y sus dos hijos no son capaces de continuar con la labor de su padre, el movimiento se divide entre muladíes y mozárabes, esto hace que sean más fáciles de derrotar por Abderramán III, en el 928 logra un pacto con el obispo de Bubastru como representante de estos rebeldes para sellar la paz.
Una vez terminada la campaña en el sur se dirige a las marcas:
Marca Inferior, Mérida, esta ciudad se rinde rápido y sus cabecillas gozan del amán.
Marca Media, Toledo, allí envía cartas a los dirigentes de la ciudad para que acepten el amán y de esta manera evitar la guerra, pero esta oferta es rechazada, Abderramán cerca la ciudad y después de un duro asalto se hace con ella en el 932, a pesar de la rebeldía a los cabecillas se les concedió el amán.
Marca Superior, Zaragoza, todas las conversaciones de paz fracasaron, la toma de la ciudad será penoso y duro para las tropas de Abderramán III, para que la contienda no se alargara se puso en contacto con el rey de Asturias Ramiro II para que no interviniera en el conflicto, pero este no cumplió el pacto y apoyó a Zaragoza, esta ayuda explica la duración del asedio por parte de las tropas del emir, también se alía con Zaragoza el conde de Barcelona, con todo Zaragoza es asaltada el 937.
Con ello se pone punto final a las revueltas independentistas en Al-Andalus, esto significa dos cosas: una que la pacificación trae consigo otra vez el cobro de tributos por parte de Córdoba y la segunda es que al no tener conflictos internos en Al-Andalus, el emir se dedica a controlar a los cristianos del norte, no quiere conquistar sus territorios, pero si quiere fijar la frontera mediante las aceifas, estas eran expediciones de castigo y saqueo de los territorios cristianos.
El primer objetivo de Abderramán III se cumplió con éxito como hemos visto, se ha conseguido un autentico estado Omeya en Al-Andalus.
El segundo objetivo es la promulgación del emir como califa, este título es deseado por Abderramán III, en el 929 con este nombramiento se independiza del poder religioso de Bagdad, por lo tanto ahora es totalmente independiente del imperio árabe, política y religiosamente. No será Abderramán III el primero que se declara califa, en el Norte de África ya tenemos un grupo de chiíes Fatimíes que se han independizado del poder de Bagdad, este califa tenía miras expansionistas, esto será otro de los motivos por el cual Abderramán se proclama Califa, para demostrar al califa del Norte de África que no tiene nada que hacer en Al-Andalus, que este es un califato totalmente independiente y poderoso, algunos historiadores se preguntan si esta decisión era para vengar la muerte de su familia y recuperar el califato de Bagdad, pero sabemos que esto no interesa a Abderramán III.
El tercer objetivo de Abderramán III son las relaciones exteriores, conseguido los anteriores objetivos Abderramán puede desarrollar una política exterior, los problemas internos de sus predecesores favorecieron las incursiones de los cristianos por los territorios de Al-andalus, habían avanzado hasta el Duero, sabemos que incluso Alfonso III y su hijo, avanzaron por la península creyéndose dueños de ella viendo como se cumplirían las predicciones neogoticistas escritas en las crónicas proféticas que ponían la fecha para la expulsión de los musulmanes en el 890, pero ahora será Abderramán III el que marque los límites a los cristianos, Al-Andalus será la potencia política de todo Occidente.
Su política exterior tendrá tres vertientes:
Las relaciones con los reinos del norte para fijar las fronteras:
Abderramán en el 918 comienza a enviar las aceifas contra los cristianos del norte, la primavera de cada año se concentra el ejército en Córdoba, Abderramán III pasa revista a las tropas desde el Alcázar (este desfile es llamado el alarde), tras esto marchan al norte realizando saqueos a los cristianos hasta finales de verano, el propio Abderramán III interviene en muchas de ellas a la cabeza del ejército, tenemos noticias de algunos hechos importantes como el ocurrido en el 920 en Valdejunquera cerca de Pamplona, donde los cristianos son derrotados sobre todo los leoneses, en el 924 siendo ya califa causa grandes perdidas en las ciudades de Burgos y Segovia, cada año tenemos una aceifa, como vemos Abderramán III no quiere conquistar los territorios, solo pretende demostrar su poder y fijar las fronteras, en esta época los cristianos mantienen una política defensiva ante el poder del califa, incluso Abderramán III consigue influir en la cuestiones internas del reino de León, toda la zona Norte desde los condados catalanes hasta Galicia es territorio de los cristianos, las aceifas se dirigen sobre todo hacía el reino astur-leones, tenemos algunas importantes como la del año 934 hacía Castilla y en el 939 Abderramán III vuelve a dirigir a sus ejércitos hacía Valladolid y se encuentra con las tropas de Ramiro II rey astur-leones y el conde de Castilla Fernán González, siendo derrotado Abderramán III, perecieron unos 4.000 musulmanes a partir de este punto cambia la aptitud de Abderramán III y finaliza su primera etapa.
Norte de África:
En el norte de África se habían producido cambios políticos que amenazaban la estabilidad de Córdoba, se había roto la unidad política y habían aparecido tres núcleos políticos independientes, el reino de los aglabíes en el Magreb Oriental, el grupo de los rustimíes con capital en Tarhert y los indrisíes con capital en Fez, de estos últimos sale una poder que se torna en califato en el 910, califato de los fatimíes, eran chiítas y por esto opuestos a la corriente religiosa de los Omeyas, los fatimíes se anexionaron el reino de los aglabíes y el núcleo político de los rustimíes. En esta política de expansión el próximo paso sería la incorporación de Al-Andalus, por ese motivo Abderramán III pretende controlar el norte de África como una necesidad, esto es otro motivo que explica por que Abderramán III no conquisto en Norte de la P.I. ya que tenía un problema mayor en el Sur. Abderramán III refuerza la flota, conquista Ceuta y mantiene una política de alianzas con una tribu bereber contraria a los fatimíes los zanatas, de esta manera salva a Al-Andalus de la amenaza fatimí, pero además Abderramán III busca también controlar la ruta de las caravanas del norte de África que traen oro desde el Sahara, este oro terminará en la casa de la moneda de Córdoba.
Relaciones diplomáticas:

Abderramán III no es solo un califa militar, sino que también utiliza las vías diplomáticas, desde su palacio de Medina Azahara deslumbra a los embajadores que se dirigen a Córdoba para entablar negociaciones con el califa, tenemos constancia de muchas de estas visitas diplomáticas, una de las más importantes fue en el 950 con la visita del embajador del emperador Otón I, esta entrevista estaba relacionada con el problema de un núcleo de piratas en la Provenza, esta zona pertenecía al Imperio Romano Germánico, Otón I pide a Abderramán III el cese de estas actividades piratas, Abderramán III acabo con este puerto de pitaras. En el 956 recibe otra visita importante, la del embajador del Imperio Bizantino, este intenta hacer al califa que tenían un enemigo común, los fatimíes del Norte de África que dañan el comercio bizantino, le sugiere un pacto entre ambos para luchar contra ellos, Abderramán III acepto por que un año antes su flota había sido atacada en Almería por los fatimíes. También tenemos la visita de la Reina de Navarra Toda en el 959 para buscar el favor de Abderramán III, va acompañada de su hijo García Sánchez y su nieto Sancho I el Craso, esta visita también estaba relacionada con la enfermedad de Sancho I que venía a ponerse en manos de los médicos cordobeses. Vemos que Córdoba era un centro de atención de todo tipo. Abderramán III muere en el 961 y es sucedido por su hijo Al-Hakham II.


Fuente:
Universidad de Sevilla, Asignatura Edad Media en España

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